jueves, 29 de noviembre de 2012

Palestina: Estado 194 de la ONU

Hoy se celebra el Día de Solidaridad con Palestina. La Asamblea General de la ONU debe votar si acepta a Palestina como Estado observador. En su blog El mundo es un volcán, Luís Matías López escribe este valioso análisis: "Palestina, de territorio ocupado a Estado ocupado".

"Hay algo que refleja el déficit moral del Gobierno israelí tanto o más que los métodos brutales utilizados en la última ofensiva contra Gaza: su actitud ante la pretensión de Mahmud Abbas de pedir el día 29 que la Asamblea General de la ONU conceda a Palestina el estatuto de “Estado observador”, similar al que tiene El Vaticano. Se trata de una categoría intermedia, que dista mucho de la de miembro de pleno derecho de la organización internacional -aspiración aparcada hace un año porque era inviable en el Consejo de Seguridad-, pero que supondría un notable avance respecto a la actual de “entidad observadora”. Se abrirían así las puertas de instituciones como la Corte Penal Internacional, ante la que se podría denunciar a Israel por crímenes de guerra (...).

El primer ministro judío, Benjamín Netanyahu, y algunos de los halcones de su Gobierno han reaccionado multiplicando las amenazas de que, si el presidente de la Autoridad Palestina (AP) no ceja en su pretensión, se estrangulará económicamente Cisjordania, cortando el flujo de dinero, procedente de la recaudación de impuestos, a incluso no se descarta derribar a Abbas y deshacer la frágil administración establecida en Cisjordania. El recién reelegido Barack Obama ha dejado también claro que se opondrá al desafío palestino (...).

¿Y qué hará España?  Aunque la lógica apunta a que se alinee con los países árabes, como ha hecho casi siempre, el carácter dubitativo de Rajoy, que pretende hacer de la indecisión virtud, hace temer que derive hacia la abstención. El no parece descartado.
Las razones de Israel para boicotear el envite palestino se caen por su propio peso. Consisten en que se trata de una iniciativa unilateral que violaría el compromiso de buscar una solución al conflicto mediante negociaciones directas. Como si esa vía no se encontrase desde hace dos años en la UCI, si no difunta. La intransigencia israelí, su política de hechos consumados, hace imposible todo acuerdo que la otra parte pueda considerar honroso. El ejemplo más paradigmático es la extensión de los asentamientos judíos en Jerusalén y la Cisjordania ocupada, cada vez más parecida a la Suráfrica del apartheid. Ni siquiera sería necesario desmantelar colonias. Para que los palestinos volviesen a la mesa negociadora bastaría con congelar los planes de construir más.

Se está ya peligrosamente cerca del punto de no retorno en el que la solución de los dos Estados, en teoría aún viable y aceptada por Israel, será imposible a causa del disparatado trazado del mapa de una Palestina cada vez más raquítica, de la frustración acumulada entre las víctimas de la ocupación, y de que ningún dirigente israelí se atrevería a desalojar de sus casas a medio millón de colonos judíos. De ahí que se evoquen viejas ideas, teñidas de utopía, como la absorción de Palestina por Jordania, el intercambio de territorios entre Cisjordania y el norte de Israel e incluso la creación de un único Estado, suma de los actuales judío y palestino, en el que coexistiesen ambos pueblos.

El presidente palestino, humillado y ninguneado, no puede volverse atrás ahora, sean las que sean las represalias de Israel, porque eso le convertiría en un cadáver político. Apenas tiene ya nada que perder. Necesita desesperadamente una victoria moral y diplomática, y sólo la puede obtener en la ONU. No tiene opción, y menos tras la última ofensiva israelí en Gaza, franja que controla su enemigo Hamás pero que también forma parte de Palestina (...)".

9 comentarios:

  1. Parece un poco al típico abusón de la clase del colegio al que los profesores y demás padres, en vez de intentar frenarlo y controlarlo, le dejan hacer todo lo que quiera y más, por no decir que en este caso incluso le animan y refuerzan (y casi ayudan).

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  2. Querido amigo Ignacio,
    Una vez más publicas lo que dices ser "un valioso análisis" que sólo es una muestra más del antisionismo visceral del cual sufre este país. Creo que el voto del pasado 29 de Noviembre en la ONU, merece ante todo que volvamos a poner las cosas en su lugar:
    La asamblea de la ONU ha concedido el estatus de no-miembro observador a un estado que no existe. Y porque tanto revuelo ? No hay lugar para el pánico. Asi pues la ONU reconoció a Cisjordania como un estado no miembro observador. Poca cosa. Le da este estatus a (la mitad de) los palestinos un estado? Por supuesto que no. Les garantiza independencia financiera ? No me hagan reir. Entonces que ocurrio realmente aqui ? La asamblea de la ONU, un cuerpo impotente sin ninguna autoridad, pasó una resolución ridícula y completamente ilógica que garantiza el estatus de observador a un estado que ni siquiera existe y que nunca existirá a menos que llegue a un acuerdo con Israel. No con la ONU. Con ISRAEL. Sin el consentimiento de Israel no hay estado palestino,independientemente de cuantos estados lo hayan apoyado en la Asamblea General. La Asamblea General no va a resolver nada, asi como no ha resuelto nada en el pasado. Siria es un buen ejemplo. Que consiguió el jefe de la ONU , Ban Ki Moon y sus enviados allí? Assad los ignoró simplemente, asi como los predecesores de Ban fueron ignorados cuando intentaron intervenir en los asuntos internos de otros países, como Rwanda y Sudan. La ONU no solo es impotente sino que tambien está escandalosamente escorada. Cuando Ahmadinejad, el líder de uno de los estados miembros, pide que se borre a Israel del mapa (otro estado miembro ) los representantes de la mayoría de los estados miembros reaccionan con entusiasmo o indiferencia. Nadie pide que se le abra un juicio al líder de de Irán.
    Y en cuanto a las reclamaciones al Gobierno de Israel de que fue "cogido desprevenido" o "reaccionó tarde" y que "no leyó el mapa correctamente" ,seamos honestos. Si Israel hubiera lanzado sus esfuerzos para bloquear la iniciativa de Abbas "a tiempo" hubiera sido el voto saliente de la ONU diferente? En una Asamblea que consta de 60 naciones musulmanas y docenas de estados pro-árabes, el resultado estaba cantado.

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  3. Y no viene mal hacer un poco de historia, de la de verdad, para los que quieran ser honestos en su interpretación de la actualidad:
    ¿Quiénes son los palestinos?
    -"Palestinismo" no es más que una construcción política, en lugar de una identidad nacional legítima.
    -La existencia de UNRWA perpetúa el conflicto, impide la aceptación de Israel y engendra violencia y terrorismo.

    Publicado el 13.09.10 por Moshe Dawn, conviene saber que:

    "El primer ministro Netanyahu les ha pedido a los líderes palestinos que reconozcan el derecho del pueblo judío a la autodeterminación nacional - "dos estados para dos naciones" Pero ¿Son los árabes palestinos una nación, o un pueblo? ¿En qué se basa la "identidad nacional palestina"? Aunque se da por sentado hoy en día, el Palestinismo no tiene una larga ni distintiva historia, lo que podría explicar por qué el proceso de paz entre Israel y los árabes ha fracasado y seguirá fracasando.

    El Palestinismo, intrínsecamente, significa sólo una cosa: el rechazo de un estado judío en cualquier forma. Unos pocos intelectuales árabes de elite hablaban de Palestinismo, pero no era ampliamente aceptado. Como profesor de la Universidad de Columbia, Rashid Khalidi, muestra, en su libro sobre el tema, que recién cuando los sionistas comenzaron los asentamientos los árabes locales buscaron una alternativa.

    Centrada en la oposición a los sionistas, en lugar de una auto definición positiva, la "identidad palestina", entonces como ahora, fue negativa. Los líderes palestinos, al igual que el muftí de Jerusalén, Hajj Amin al-Husseini, un ardiente partidario de los nazis, y el archi-terrorista Yasser Arafat - "padres" del Palestinismo - rechazaron el sionismo y promovieron el terrorismo.

    Los levantamientos anti-coloniales y anti-sionistas contra el gobierno británico, no estaban dirigidos hacia otro estado palestino independiente. Tampoco fueron nacionalistas los disturbios árabes y los pogromos, como los de 1929 y 1936, por ejemplo. No hubo ningún llamado a un estado palestino; el grito de batalla era: "Matar a los judíos".

    Los líderes árabes, como Auni Bey Abdul-Hadi, le dijeron a la Comisión Peel en 1937: "No hay ningún país 'Palestina', ¡'Palestina' es un término inventado por los sionistas!"

    Durante la década de los años 1930, los disturbios anti-británicos y anti-judíos fueron inflamados por el recién creado "Alto Comité Árabe” - no Palestino - el órgano político central de la comunidad árabe del Mandato de Palestina.

    En 1946, el historiador árabe Philip Hitti testificó ante el Comité Anglo-Estadounidense de Investigación que "no hay tal cosa como Palestina en la historia". En 1947, los líderes árabes que protestaban el plan de partición de la ONU, sostuvieron que Palestina era parte de Siria y “políticamente, los árabes de Palestina no (eran una) independiente y separada... entidad política".

    En 1947, la ONU propuso un Estado "Judío" y un Estado "Árabe" - no Palestino. Los esfuerzos para organizar un liderazgo político en 1948, en respuesta a la creación de Israel, pronto colapsaron.

    La matriz del Palestinismo fue la guerra; la Nakba (catástrofe), en la narrativa árabe, fue el establecimiento del Estado de Israel. Cinco, bien armados, países árabes invadieron al naciente estado, uniéndose a las bandas y milicias árabes locales, en una guerra genocida para exterminar a los judíos. No obstante, esto no fue visto como una guerra por el nacionalismo palestino, fue propiamente una guerra genocida contra los judíos y el sionismo.

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  4. 'Palestinos' solían ser los judíos

    Las bandas árabes que atacaron a los judíos en 1947/8 eran llamadas el "Ejército de Liberación Árabe” - no Palestino. La razón es que, antes del establecimiento de Israel, la noción de un "pueblo palestino" era irrelevante, ya que las adhesiones árabes son principalmente familiares y tribales - no nacionales. Y también porque, en ese entonces, "Palestino" significaba otra cosa.


    Presentado en el Pacto de la OLP y en la Carta de Hamas (1988), el propósito del Palestinismo es "liberar a Palestina" y destruir a Israel; ninguno refleja algún valor social o cultural redentor.

    El "Palestinismo" carece de los requisitos básicos de una identidad nacional legítima: una base distintiva, lingüística única, cultural, étnica o religiosa; no es más que un constructo político-militar, actualmente dirigido por las organizaciones terroristas Fatah y Hamas. Sin embargo, fue legitimada por la ONU.

    A pesar de los mega atentados terroristas y, respaldada por la Liga Árabe, los países musulmanes y los "no alineados", la OLP fue aceptada por las Naciones Unidas en 1974. Al año siguiente, la ONU aprobó su infame resolución "Sionismo es Racismo", sancionando la demonización de Israel y estableciendo a la ONU en un curso para la destrucción de Israel.

    El mito del Palestinismo funcionó porque los medios de comunicación aceptaron las reclamaciones árabes y de la OLP, y su causa. Casi todos los medios de comunicación, por ejemplo, usan el término "Palestino", o "Margen Occidental ocupada por Israel", reforzando las reivindicaciones palestinas, en lugar de la designación auténtica que aparece en los mapas anteriores, Judea y Samaria, en referencia a su historia judía. El término "Margen Occidental" es una declaración política, no geográfica.

    A comienzos de los años 1990, algunos políticos israelíes, los medios de comunicación dominados por la izquierda, el mundo académico, la élite cultural y algunos juristas, aceptaron el Palestinismo como una forma de expresar su oposición a los "asentamientos", y con la esperanza de algún tipo de reconocimiento mutuo con la OLP. Sus esfuerzos culminaron en los Acuerdos de Oslo (1993), que dio sanción oficial israelí al Palestinismo.

    Los académicos anti Israel de todo el mundo promueven la arqueología, la sociedad y la cultura "Palestina" como una marca y un mensaje político. La publicidad funciona; cada vez que alguien utiliza el término "Palestino", reconoce y refuerza este mito. El Palestinismo, sin embargo, a pesar de su falta de raíces históricas, culturales y sociales, está ahora bien establecido como una identidad política que exige derechos de soberanía y una base territorial. La cuestión no parece ser si los tendrá, sino dónde.

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  5. La solución es regional. Los árabes palestinos tienen derecho a los derechos civiles y humanos en sus países de acogida, donde han vivido por generaciones. Un segundo estado árabe palestino, además de Jordania, que fue creado de parte de Palestina en 1922 - cuya población es dos tercios "palestina" - no resolverá ningún problema central en el corazón del conflicto. El conflicto no es territorial, sino existencial; el reconocimiento de un estado judío es un anatema. Eso explica por qué los líderes árabes palestinos se niegan a aceptarlo, de ninguna forma.

    El problema, para el Palestinismo, no es "la ocupación" de 1967, sino la existencia de Israel; visto como una patria exclusivamente árabe, Palestina es una parte integral del mundo árabe, totalmente bajo soberanía árabe. Esto es axiomático, no hay excepciones ni compromisos.

    Promovido en los medios de comunicación, mezquitas y escuelas, la incitación contra los judíos, la negación del Holocausto y de la historia judía, y el rechazo del derecho de los judíos a la autodeterminación nacional, por definición, el Palestinismo es el mayor obstáculo para la paz.

    Antes de 1948, aquellos que eran llamados (y se llamaban a sí mismos) "Palestinos" eran judíos, no árabes, aunque ambos tenían el mismo pasaporte británico. De hecho, sólo después que los judíos en Palestina se llamaron a sí mismos israelíes, en 1948, los árabes podrían adoptar "palestinos" como de ellos exclusivamente. En realidad, el órgano central de la comunidad judía anterior a Israel se llamaba "The Palestine Post" - más tarde cambiado a The Jerusalem Post.

    El establecimiento de la UNRWA en 1949, para mantener a los refugiados árabes, proporcionó la estructura institucional para construir y preservar la idea de un "pueblo árabe palestino" - y su “derecho de retorno". Hoy en día, en 58 campos, con un presupuesto anual de casi mil millones de dólares, los residentes son adoctrinados en el odio y la eventual destrucción de Israel. Con excepción de Jordania, que concedió ciudadanía a la mayoría, los residentes de estas ciudades UNRWA están severamente restringidos y se les niegan los derechos humanos y civiles básicos.

    Si no fuera por UNRWA, probablemente hoy no habría problema de "refugiados palestinos". El problema es la controvertida definición de UNRWA de "refugiados árabes", que incluye a cualquier persona que afirmaba residir en Palestina desde 1946, independientemente de su origen; esta fecha es importante porque marca el punto culminante de una afluencia masiva de los árabes de la región hacia Palestina, principalmente debido a las oportunidades de empleo y a un mayor nivel de vida.

    Esta categoría de "refugiados" fue diferente a todas los demás, ya que incluyó no sólo a los que lo solicitaron en 1949, sino a todos sus descendientes, para siempre, con plenos derechos y privilegios; la población total se espera que alcance los siete u ocho millones el próximo año, y sigue creciendo. Éste es uno de los temas centrales que evita cualquier solución del conflicto árabe-israelí. La existencia de UNRWA, por lo tanto, perpetúa el conflicto, impide la aceptación de Israel y engendra violencia y terrorismo.

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  6. El Palestinismo fue definido en 1964, en el Pacto de la OLP, cuando Jordania ocupaba “la Margen Occidental", una referencia jordana, desde 1950, para distinguir la zona de la Margen Oriental del río Jordán, y Egipto ocupaba la Franja de Gaza. En nombre del "pueblo árabe palestino", el Pacto declaraba su objetivo: una "guerra santa" (Jihad) para "liberar a Palestina", es decir, destruir a Israel. No se hacía mención de los árabes que vivían en "la Margen Occidental" y la Franja de Gaza, ya que habría puesto en peligro a los gobernantes árabes. Los "refugiados" árabes eran convenientes representantes en la guerra contra Israel; el Palestinismo se convirtió en un nacionalismo de reemplazo para el sionismo, una llamada a las armas contra los judíos.

    La solución es regional

    Este acto de equilibrio ya no fue necesario después de 1967, cuando Israel ocupó las zonas que originalmente habían sido asignadas a un Estado judío por la Sociedad de Naciones y el Mandato Británico - Judea, Samaria, Jerusalén oriental y la Franja de Gaza - y los Altos del Golán, todos ricos en historia y arqueología judía. Un año más tarde, el Pacto de la OLP fue modificado para incluir a ambas "ocupaciones" – las de 1948 y 1967.


    Dedicado a la lucha armada, su objetivo nunca cambió; incapaces de derrotar militarmente a Israel, no obstante, la estrategia árabe es demonizar y deslegitimar, creando aún un nuevo estado árabe palestino, además de Jordania. Para lograr esto, inventaron una narrativa, una identidad y un ethos para competir con el sionismo y la historia judía: el Palestinismo.


    Presentado en el Pacto de la OLP y en la Carta de Hamas (1988), el propósito del Palestinismo es "liberar a Palestina" y destruir a Israel; ninguno refleja algún valor social o cultural redentor.

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  7. El "Palestinismo" carece de los requisitos básicos de una identidad nacional legítima: una base distintiva, lingüística única, cultural, étnica o religiosa; no es más que un constructo político-militar, actualmente dirigido por las organizaciones terroristas Fatah y Hamas. Sin embargo, fue legitimada por la ONU.

    A pesar de los mega atentados terroristas y, respaldada por la Liga Árabe, los países musulmanes y los "no alineados", la OLP fue aceptada por las Naciones Unidas en 1974. Al año siguiente, la ONU aprobó su infame resolución "Sionismo es Racismo", sancionando la demonización de Israel y estableciendo a la ONU en un curso para la destrucción de Israel.

    El mito del Palestinismo funcionó porque los medios de comunicación aceptaron las reclamaciones árabes y de la OLP, y su causa. Casi todos los medios de comunicación, por ejemplo, usan el término "Palestino", o "Margen Occidental ocupada por Israel", reforzando las reivindicaciones palestinas, en lugar de la designación auténtica que aparece en los mapas anteriores, Judea y Samaria, en referencia a su historia judía. El término "Margen Occidental" es una declaración política, no geográfica.

    A comienzos de los años 1990, algunos políticos israelíes, los medios de comunicación dominados por la izquierda, el mundo académico, la élite cultural y algunos juristas, aceptaron el Palestinismo como una forma de expresar su oposición a los "asentamientos", y con la esperanza de algún tipo de reconocimiento mutuo con la OLP. Sus esfuerzos culminaron en los Acuerdos de Oslo (1993), que dio sanción oficial israelí al Palestinismo.

    Los académicos anti Israel de todo el mundo promueven la arqueología, la sociedad y la cultura "Palestina" como una marca y un mensaje político. La publicidad funciona; cada vez que alguien utiliza el término "Palestino", reconoce y refuerza este mito. El Palestinismo, sin embargo, a pesar de su falta de raíces históricas, culturales y sociales, está ahora bien establecido como una identidad política que exige derechos de soberanía y una base territorial. La cuestión no parece ser si los tendrá, sino dónde.

    La solución es regional. Los árabes palestinos tienen derecho a los derechos civiles y humanos en sus países de acogida, donde han vivido por generaciones. Un segundo estado árabe palestino, además de Jordania, que fue creado de parte de Palestina en 1922 - cuya población es dos tercios "palestina" - no resolverá ningún problema central en el corazón del conflicto. El conflicto no es territorial, sino existencial; el reconocimiento de un estado judío es un anatema. Eso explica por qué los líderes árabes palestinos se niegan a aceptarlo, de ninguna forma.

    El problema, para el Palestinismo, no es "la ocupación" de 1967, sino la existencia de Israel; visto como una patria exclusivamente árabe, Palestina es una parte integral del mundo árabe, totalmente bajo soberanía árabe. Esto es axiomático, no hay excepciones ni compromisos.

    Promovido en los medios de comunicación, mezquitas y escuelas, la incitación contra los judíos, la negación del Holocausto y de la historia judía, y el rechazo del derecho de los judíos a la autodeterminación nacional, por definición, el Palestinismo es el mayor obstáculo para la paz.

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  8. “Algo Huele A Podrido En Palestina”, Mientras Mahmud Abás Reparte Abrazos En La ONU -

    roberto dante
    Lanús, Argentina, dic 2012

    Ante tanto asesinato y humillación sufrida por los Palestinos elijo no expresarme emocionalmente; pero, dejo en claro que, la traición, no se merece ni una mueca de humanidad.
    ¿Qué negocios quiere negociar Mahmud Abás con Netanyahu?

    Recuerdo que, hace más de un año no pude disimular mi desconcierto cuando leí que el Encargado de Negocios A.I. de Cuba ante Naciones Unidas en Ginebra, Rodolfo Benítez, había expresado ante el Consejo de Seguridad que Israel “impide la creación de un estado sobre la base de las fronteras existentes en 1967″.

    Lo cual es cierto; pero ¿desde cuándo Cuba concordaba con los sionistas que se oponen al fundamentalismo que representa Netanyahu? Bien sabemos que aunque “se dicen conciliadores”, como Alon Liel (ex Director General del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel), en la práctica política son gatopardistas. Ofrecen volver a las fronteras existentes en 1967 antes que perder TODO.

    Los asusta la implacable resistencia Palestina y la certeza de su futura derrota demográfica. Saben que la población israelita musulmana crece geométricamente y en pocas décadas serán mayoría dentro del enclave sionista en Medio Oriente.
    Entonces, ¿le conceden al sionismo aquello que en realidad los beneficia?
    Los argumentos del enemigo son del enemigo. No deberían ser furgón de cola del mismo.

    A Abás le recuerdo los dichos de Bacalor – difusor del sionismo -, quién se oculta en una supuesta “objetividad” para fundamentar (¿?) en sobre “Israel y Palestina: condicionantes del proceso de paz”, que el sionismo se vio obligado a usar la fuerza para sobrevivir.

    Voy por el atajo…

    Sostiene que tal como enunciara la líder sionista Golda Meir, “el arma secreta de Israel en su lucha contra los árabes ha sido no tener alternativa”.

    Puros sofismas; pues, en 1948, junto con el proyecto expansionista del sionismo se instalan los intereses del Reino Unido y luego los del imperialismo Yankee. Todos pretenden destruir los procesos nacionales y populares en Medio Oriente.

    A la Autoridad Nacional Palestina le produce comezón el aumento de prestigio de Hamas ganado por su lucha y resistencia contra Israel, en el reciente ataque a Gaza. La ANP pretende ignorar que sus posiciones claudicantes ante el sionismo alimentan su multiplicación en Palestina.

    - “Una futura declaración de independencia del Estado Palestino, muy probablemente respete los criterios territoriales sugeridos en la Iniciativa de Ginebra” – escribió Bacalor -.
    No es válida su lectura, pues parte de una “verdad única” (casi un apriore kantiano): la continuidad existencial del estado de Israel.

    Esto es “más que discutible”. Siendo suave, me atrevo a afirmar que es obsoleto. Pero, sin dudas, sirve a los fines del decadente imperialismo de turno y al sionismo internacional y a sus cómplices de la nueva burguesía palestina.

    Esta alianza nada tiene que ver con los judíos (a los que llamo) críticos alejados de tantos “ciudadanos funcionales” instrumentados por los medios de comunicación que le son afines.
    Los judíos críticos “convivirían” en un estado conjunto palestino-judeocristiano alejado de los fundamentalismos sionistas e islámicos.

    Mientras tanto, la mayoría del pueblo Palestino mantiene como objetivo innegociable, a pesar de la constante represión sionista, la recuperación de la totalidad de los territorios colonizados por Israel.

    ¿Por qué será que siento que seres como Mahmud Abás y Alón Liel podrían compartir sus quejas acodados sobre la misma mesa?

    Démosle tiempo a la Historia de los Pueblos. Seguramente el olvido los cubrirá con la arena de los desiertos en Medio Oriente.

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    1. A primera lectura, se podría llegar a pensar que eres un revisionista, Roberto Dante. No hay peor que el revisionista de la historia, sois el mayor peligro que la humanidad haya conocido, ya que al negar la historia y al volver a escribirla, justificáis lo injustificable, intercambiáis las secuencias históricas, y solo conseguís retroceder, nunca avanzar. Sin embargo, al leerte, y ver como confundes israelí e israelita, es obvio que eres un ignorante más. Bella justificación del terrorismo la que expones aquí, como la de vuestra amiga del blog, la etarra antisemita Zurinye, anónimo, y probablemente tantos otros. Solo os deseo que vuestros hijos nunca tengan que sufrir las consecuencias de lo que intentáis justificar, cegados por vuestro odio al judío.

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