viernes, 30 de noviembre de 2012

Yihadistas en Siria

Desde hace meses se viene hablando sobre la entrada de elementos yihadistas en Siria. No es ningún secreto que se han formado varios grupos de ideario salafista que combaten contra el régimen sirio. Esta afluencia de combatientes extranjeros hubiera sido impensable hace tan sólo unos meses y responde a la pasividad de la comunidad internacional, que prefiere mirar hacia otro lado mientras el país se hunde en el abismo de la guerra. Hazim Amin reflexiona en las hojas del diario Al-Hayat sobre la cuestión: "El mundo, y no la revolución, ha dado luz al Frente Al-Nusra". El texto ha sido recogido del indispensable blog Traducciones de la Revolución Siria.

" (...) Los informes sobre “la afluencia de yihadistas” de cuyas consecuencias algunos de estos informes responsabilizan a la oposición siria, son el primer fruto de la “ética de mirar para otro lado”. Los informes dicen que el Frente de Al-Nusra, el renovado foco yihadista, comenzó sus actividades a principios de este año; es decir, tras haber transcurrido casi 11 meses del levantamiento. Esto es después de unos doce mil muertos y cerca de medio millón de refugiados. También dicen que los sheijs salafistas sirios y no sirios se adhirieron al discurso de “la guerra contra el régimen en Siria” entonces o quizá un poco antes. Así, “el mirar para otro lado” solo produce este tipo de resultados.
Este régimen no tiene futuro, eso lo tiene claro todo el mundo. Por tanto, esperar no supondrá más que una mayor complicación y una mayor llegada de yihadistas que no solo pesarán sobre los hombros de los sirios, sino también sobre los del mundo entero. Ya hay muchas experiencias de este tipo, pero el mundo ha tardado en aprender, por no decir que no ha aprendido aún. Los enfrentamientos hoy se dan en el corazón de Damasco y el palacio del barrio de Muhayirin ha apagado sus luces, pero a pesar de ello, los sirios siguen estando solos.

No hay nada de político en que el mundo se abstenga de implicarse en el derrocamiento del régimen, pues la política está supeditada a los intereses y ¿qué interés tiene el mundo en que Siria se convierta en Somalia? Tampoco hay ética, pues un solo día extra de retraso en el derrocamiento del régimen significa doscientos muertos y que un millón de sirios habrá vivido un día más a sin techo.

Ni política ni ética… Entonces, se produce un vacío que llenan los asesinos del régimen. ¿Qué tipo de respuesta se dará entonces? ¿Y qué es más seductor que el vacío político para Al-Qaeda, y más aún si el vació lo llena la sangre? En Iraq en la provincia de Al-Anbar, llena de arena y de tribus enfadadas y que se sienten perdedoras, se ha instalado Al-Qaeda; en Yemen, en las zonas donde el Estado y la autoridad se han retirado, también; y en Afganistán, es Al-Qaeda quien ha aprovechado el sentimiento de derrota que dejó la guerra entre las tribus pastunes. Todos estos países están por debajo aún del nivel de vacío sirio, pues a este último lo mantienen ocupado cuarenta mil cadáveres, y aviones MiG que lanzan barriles cargados de explosivos sobre las ciudades.   

El paso del tiempo en este “vacío sirio” ya no solo tiene en cuenta la realidad de los doscientos muertos diarios, pues los barriles de explosivos que lanzan los aviones decenas de veces a diario hará a quien los lanza más consciente de que el tiempo se llena de esta manera. El barril de explosivos que aterriza en las cabezas producirá muchos más Frentes de Al-Nursa. Es inevitable y el mundo entero lo sabe, sobre todo lo sabe, y le encanta, el régimen, que seguirá lanzando más, ensangrentando así el presente de los sirios con explosivos y su futuro con el Frente de Al-Nusra; pero también ensangrienta a los vecinos de Siria, que siguen callados ante la muerte de los que están al lado a quienes acusan de ser Al-Qaeda.

El miedo y el shock que provoca el estallido que resulta de la caída de un barril de explosivos serán cada vez menores. Se convertirán en una lengua cuyos verbos solo saben conjugar los vagabundos en sus rostros, vagabundos que buscan a Al-Qaeda o al Frente de Al-Nusra para que los cobijen. Esa no era la situación de Siria hace un mes, y en muchas zonas de la revolución tampoco es la situación actual, pero nos acercamos a ello mientras el mundo mira (...)".

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