miércoles, 28 de noviembre de 2012

¿Un Estado alauí en Siria?

Desde hace meses se viene hablando de la posibilidad de que un Estado alauí vea la luz en la costa de Lataquia una vez que el régimen sirio pierda el control de Damasco. Leo en Mediterráneo Sur este artículo de la corresponsal de La Razón en Beirut, Ethel Bonet, titulado "La retirada de los alauíes".

" (...) Es improbable que el régimen de Bashar Asad sea capaz de apagar el incendio que está arrasando con toda Siria, desde las regiones kurdas del noreste hasta la frontera jordana. Ante la derrota inevitable suena cada vez con más fuerza una alternativa: la retirada de las familias dirigentes y sus allegados a los feudos alauíes del noroeste, para establecer un mini-Estado propio, libre del dominio de lo que será probablemente el primer Gobierno islamista de Siria (...).

No sería la primera vez: entre 1923 y 1936 existía en esta zona, de la frontera turca a la libanesa, el llamado Estado alauí, parte del dominio colonial francés, pero separado de Siria. Esta vez podría ser algo más pequeño, desde la costa noroccidental del país hasta la ciudad de Homs, cree Paul Salem, experto del Centro Carnegie para Oriente Medio. En su opinión, “la única solución al conflicto sirio es la creación de un estado alauí independiente” en esta zona, donde numerosas aldeas son enteramente alauíes. El futuro Estado abarcaría la cordillera de Ansaría, paralela al Mediterráneo entre Líbano y Turquía, junto a las ciudades costeras de Lataquía y Tartús. Para conseguirlo, el régimen está “masacrando y aterrorizando a la población en las localidades suníes de Lataquia para que se marchen”, asegura Abu Ahmad.

En el otro bando también hay miedo. “Nos lavan el cerebro. Nos dicen que los suníes son nuestros enemigos y que si cae el régimen se vengarán de los alauíes y nos matarán a todos”, declara Mazem, un policía alauí que ascendió a capitán hace unos meses. Fue capturado por el Ejército Libre Sirioen una emboscada contra un puesto militar del régimen en Ubbine, también en la provincia de Lataquia.

“Yo decidí ser policía porque es el camino más fácil. Religiones de SiriaEl régimen escoge a los alauíes para sus fuerzas de seguridad. Tienes una carrera militar y un sueldo base de 300 dólares al mes; algo mucho mejor que ser profesor o estudiar una carrera donde después apenas tienes oportunidades para trabajar”, afirma Mazem. Esta atracción se ha multiplicado en el último año, durante el que la guerra ha disparado tanto las penurias de la población como las necesidades del régimen de reforzar sus tropas leales.

Pero la división viene de lejos. Hasta hace 50 años, los alauíes constituían una minoría marginada en Siria. Muchos de sus miembros trabajaban las tierras de terratenientes suníes. “Para los alauíes era impensable comprar una vivienda o tierras en la costa de Lataquía porque era una de las zonas más caras del país y la mayoría vivía en las áreas rulares de las montañas”, recuerda el doctor Rami, oriundo del distrito de Yebla en Lataquía.

Tras el golpe militar de 1970, el general alauí Hafez Asad tomó las riendas del poder. Como buen estratega fortaleció su alianza con otras familias de la misma minoría religiosa y unificó las facciones del partido Baath, laico y reivindicador de una “nación árabe”, pero indiferente ante la procedencia religiosa de sus miembros.

Asad exprimió el concepto de solidaridad confesional, dio tierras a los alauíes y colocó a un número desproporcionado de miembros de su comunidad en puestos de mando de los cuerpos de la seguridad interna, así como en las unidades militares de élite, como la Guardia Presidencial y la Guardia Republicana. Un concepto que no ha cambiado en 40 años: hoy en día, el 90 por ciento de los puestos de altos cargos del Gobierno y fuerzas militares los ocupan alauíes.

Pero Hafez Asad también procuró rodearse de hombres de negocios suníes y cristianos. Con el dinero de las élites comerciales y el apoyo pretoriano de la minoría alauí, el general se mantuvo en el poder durante 30 años y dejó el testigo de mando en manos de su hijo Bashar, el actual presidente.

Abu Ahmad, oficial rebelde sirioDurante estos 42 años, la dinastía de los Asad ha respetado el principio de laicidad institucional, por el que las minorías religiosas —tanto alauíes como chiíes, o cristianos de todas las ramas— reciben un tratamiento de igualdad respecto a la mayoría suní, que conforma el 75% de la población siria. Pero si esta igualdad ha permitido una convivencia armónica, hoy, la división sectaria es ya una realidad palpable en Siria. El pasado 5 y 6 de noviembre murieron 19 civiles en el barrio de Al Wurud de Qusdaya y otros 13 en "sector 86" del barrio de Maze, dos suburbios de Damasco poblados mayoritariamente por alauíes.

El barrio de Maze, bastión alauí de Damasco, ha visto duplicar su población desde que estalló la crisis. Muchos analistas consideran que el ataque en Maze constituyen un giro significativo: por primera vez “la comunidad alauí, que hasta ahora no había sido atacada como tal, se convierte en un objetivo", advierte Paul Salem.

“El clan Asad ha logrado involucrar a la comunidad alauí en la represión y las matanzas. Militares, fuerzas de seguridad, agentes de los servicios secretos y shabihas (matones a sueldo), han causado muchas víctimas entre la población suní”, explica el analista libanés Bassam Lahoud. Un profundo rencor y unos deseos de venganza de las víctimas se dirigen contra quienes dominan tanto el ejército como la policía: los alauíes".

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