lunes, 28 de octubre de 2013

El éxodo copto

Ayer publiqué en The Objective mi reflexión dominical. En esta ocasión centrada en la situación de los coptos egipcios tras los últimos ataques registrados en las últimas semanas.

"El pasado domingo unos desconocidos abrieron fuego contra una iglesia copta en las proximidades de El Cairo provocando cuatro muertes (dos de ellos menores de edad). Este ataque, que pasó desapercibido para buena parte de la prensa internacional, no es puntual, sino que se inscribe dentro de una campaña de violencia sectaria que se ha intensificado de manera notable tras el derrocamiento de los Hermanos Musulmanes.
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Los coptos representan una décima parte de la población egipcia. Desde la revolución que puso fin a los treinta años de dictadura de Hosni Mubarak se han intensificado los ataques contra iglesias y propiedades privadas coptas. En 2010 se registraron 45, en 2011 otros 70 y en 2012 un total de 112. En 2013 esta cifra va camino de superarse de manera holgada. Los ataques suelen quedar impunes, puesto que las autoridades egipcias suelen ser renuentes a investigarlos y a castigar a sus responsables.
 
Un mero repaso a las noticias de los últimos meses da cuenta que no nos encontramos ante un fenómeno aislado, sino a una campaña orquestada por extremistas religiosos. Tras el derrocamiento de Morsi, apoyado por la minoría copta, fueron atacadas medio centenar de iglesias en todo el país. Además se han dado numerosos casos de linchamientos, asaltos y saqueos ante la pasividad de las fuerzas de seguridad. En muchas ocasiones, dichos ataques se han producido tras los rumores de conversión de un musulmán al cristianismo, algo expresamente prohibido por el Islam. Según diversas fuentes, al menos 150.000 coptos han huido de Egipto desde 2011, la mayor parte de ellos a Estados Unidos (donde ya viven casi un millón de coptos) y, en menor medida, a Canadá, Australia o la Unión Europea. Como señalara recientemente el papa copto Tawadros II: “La Iglesia egipcia no ha contemplado nada parecido en sus dos mil años de existencia”.

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