miércoles, 9 de octubre de 2013

El factor sirio en Jordania

La revista electrónica esglobal publica un interesante artículo Julio de la Guardia en el que analiza el impacto de cientos de miles de refugiados sirios sobre el reino hachemita jordano: "Jordania juega a ser la Suiza de Oriente Medio".

" (..) Su ubicación geográfica y tradicional estabilidad política han hecho de Jordania un país receptor de refugiados de los países vecinos, al igual que lo fue Suiza en Europa durante las dos guerras mundiales. Ya ocurrió con cientos de miles de refugiados palestinos en 1948 y 1967 y luego también con alrededor de un millón de refugiados iraquíes en 2003 tras la invasión del país por parte de EE UU y sus aliados. Mas la cifra de refugiados sirios acumulados durante los últimos dos años y medio como consecuencia de su cruenta guerra civil podría batir el récord.
 
Según las cifras oficiales del Gobierno jordano el número de refugiados sirios se acerca ya a los 600.000, aunque los cálculos oficiosos aseguran que la cifra real es del doble, es decir, de 1,2 millones y que continúa aumentando -aunque en menor medida que hace unos meses-. Hay que tener en cuenta que muchos refugiados sirios tienen miedo de las potenciales represalias futuras por parte del régimen de su país, si éste ganara finalmente la guerra, por lo que optan por no registrase en la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). La consecuencia es que dejan de percibir los beneficios –alojamiento en campamentos, manutención, servicios sanitarios y educativos– que proporciona la Agencia, pero en cambio ganan en tranquilidad. Y, sobre todo, piensan que cuando se acabe la guerra, podrán volver sin problemas a su patria.
 
Esta presencia masiva de sirios en Jordania ha comenzado a pasar factura al reino hachemita, que también proporciona servicios esenciales de educación y sanidad a los refugiados que no los reciben por parte de ACNUR. De acuerdo a sus cálculos unos 29.000 niños sirios acudieron a las escuelas públicas jordanas durante los años 2011 y 2012, costándole al Estado más de 14.000 millones de dinares (unos 15.000 millones de euros). En el caso de salud pública la factura sanitaria de los refugiados durante el mismo período ascendió a 25.000 millones de dinares (unos 26.500 millones de euros). A esto hay que sumarle cantidades similares por el consumo de hidrocarburos y productos energéticos subvencionados, así como por el uso de las infraestructuras públicas.
Domiz refugee camp, 20km southeast of Dohuk city, in northern Iraq
Reacciones encontradas
En sus sucesivas intervenciones públicas sobre la crisis siria, el Rey Abdalá II ha enfatizado de manera muy pragmática que el objetivo último de su gestión de la crisis humanitaria consiste en “defender el interés nacional jordano”. Sin embargo, entre los ciudadanos se dan todo tipo de reacciones, tanto positivas como negativas. Los empresarios que se deciden a contratar a empleados sirios para sus negocios insisten en que lo hacen por solidaridad y que si algún día Jordania se viera involucrada en una guerra también desearían ser acogidos de la misma manera por parte de sus vecinos.
 
Otros jordanos por el contrario comienzan a desarrollar actitudes negativas e incluso a articular discursos xenófobos, fenómeno que también tiene lugar en Suiza a pesar de su renta per cápita casi multiplica casi por diez a la jordana. Pues la tasa de desempleo en Jordania presenta una tendencia ascendente y en su opinión ya no pueden desempeñar puestos de trabajo que han ido a parar a manos ajenas –antes de egipcios, ahora de sirios– dado que ha tenido lugar un fenómeno de dumping en los sueldos. Por este motivo los jordanos ya no resultan competitivos en trabajos físicos como la construcción, la recogida de basuras o la recolección de la aceituna.
 
Para Jordania, al igual que para Suiza en su momento, el influjo de refugiados tiene efectos ambivalentes. Por un lado el Estado tiene que gastar ingentes cantidades de dinero en proporcionarles servicios públicos, pero por otro las empresas se lucran con su presencia. Por ejemplo, todos los alimentos enlatados que proporciona ACNUR a los refugiados de los campamentos aparecen todos con el sello de made in Jordan. Así, las empresas jordanas del sector de la alimentación se están beneficiando. Y las del sector de la construcción están ya pendientes de que acabe la guerra en Siria para participar en su reconstrucción (...)".

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