lunes, 7 de octubre de 2013

Evolución y perspectivas de la crisis siria

El IEMed Mediterranean Yearbook 2013 incluye mi artículo "Evolution and Outlook of the Syrian Crisis" dentro de un especial sobre la guerra civil siria. Aunque salga en octubre, el artículo fue redactado a finales de mayo. A continuación incluyo alguno de sus fragmentos en su versión española:
 
"En el plano militar las fuerzas rebeldes, agrupadas en torno al Ejército Sirio Libre, han conseguido avances significativos, como la conquista de buena parte de las provincias de Hama e Idlib y de algunos barrios de Alepo, la segunda urbe del país. Además controlan algunos puestos fronterizos con Turquía e Irak y varias bases militares. No obstante, el avance de los rebeldes se ha visto limitado por su incapacidad para formar un frente unido. De hecho, hoy en día operan sobre el terreno más de un millar de milicias y parte de ellas no reconocen la autoridad del ESL. Esta atomización ha servido a la comunidad internacional para justificar su negativa a armar a la oposición.
 
Una de las cuestiones que más preocupan a los países occidentales es la infiltración de grupos radicales de ideario salafista. Se trata de una autoprofecía cumplida, ya que el régimen señaló en un primer momento que combatía contra al-Qaeda. Sin presencia en los primeros compases de la contienda ha sido precisamente la parálisis de la comunidad internacional, que ha permitido al régimen golpear impunemente a las manifestaciones pacíficas y a las fuerzas rebeldes, la que ha provocado un ‘efecto llamada’. El embargo de armas occidental a los rebeldes ha incrementado su dependencia de las petromonarquías del golfo Pérsico, que no se limitan a enviar armamento sino que pretenden tener voz en la Siria post-Asad. La entrada de elementos yihadistas se hubiera evitado con una decidida actuación de la comunidad internacional en los primeros compases de la revuelta, tal y como ocurrió en Libia.
 
Una pléyade de grupos de inspiración salafista cuentan con una creciente influencia sobre el terreno, entre ellos Ahrar al-Sham, la Brigada Tawhid, la Yamaa Islamiyya, Guraba al-Sham y la Brigada Faruq. Sin duda, el más célebre es el Frente al-Nusra, al que la Administración de Obama ha incluido en su lista de organizaciones terroristas por sus supuestos vínculos con Al-Qaeda en Irak. Un informe del International Crisis Group ha señalado que “la situación actual ofrece a los salafistas un entorno propicio: violencia y sectarismo, desencanto con Occidente, líderes seculares y figuras islámicas pragmáticas, así como acceso a la financiación del golfo Árabe y saber hacer militar yihadista”.
 
Por último queda por saber cuál será la repartición del poder tras la caída del régimen baazista y, sobre todo, el papel que desempeñarán los HHMM en el futuro gobierno. La organización ha sido duramente perseguida desde 1982, lo que provocó que sus cuadros dirigentes abandonaran el país y se instalaran en el mundo árabe o en el continente europeo. Para contrarrestar su influencia, el régimen patrocinó un islam oficial a través del control de las instituciones religiosas y, sobre todo, promocionó a varias cofradías sufíes que han adquirido un gran peso en las últimas décadas.
 
Hoy en día, los HHMM mantienen una posición predominante en el seno de la oposición siria y aspiran a jugar un papel central en la Siria post-Asad. En su ‘Pacto nacional para la Siria del futuro de 2012, este grupo se mostró a favor de la creación de “un Estado civil basado en una constitución civil que emane de la voluntad del pueblo sirio y que sea redactada por una Asamblea Constituyente elegida de forma transparente”, así como a respaldar la aparición de “un Estado democrático, plural y con alternancia en el poder” en el que existiese una completa igualdad entre todos los ciudadanos independientemente de su religión, secta, etnia o tendencia. Al contrario que en su ‘Proyecto político para la Siria del futuro’ de 2004, el mencionado pacto no hacía referencia alguna a que la sharía debería ser la principal fuente de legislación.
 
Aunque parece claro que los HHMM están llamados a jugar un papel destacado en la Siria post-Asad es cuestionable que logren una posición hegemónica debido a la heterogeneidad confesional existente (un 25% de la población está integrada por alauíes, cristianos, drusos e ismaelíes). También debe tenerse en cuenta que ningún actor tiene el monopolio del Islam político, puesto que las cofradías sufíes cuentan con un importante arraigo. Está por ver, a su vez, en qué posición quedan los sectores salafistas que, sin contar con apenas presencia en el país, han avanzando posiciones gracias al patrocinio saudí. El agravamiento de la guerra podría reforzar a dichos grupos que pretenden imponer un Estado teocrático regido por la sharia y que, además, son abiertamente beligerantes hacia los alauíes. En todo caso, Siria es un país plural con una larga historia de convivencia pacífica entre las diferentes religiones, por lo cual cabe pensar que estas fórmulas extremistas no calarán entre la mayoría de la población".
 

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