sábado, 29 de enero de 2011

¡Basta ya! en Egipto


¿Es posible que Mubarak corra  la misma suerte que Ben Ali? Si algo demuestran las manifestaciones que se suceden en El cairo, Alejandría o Suez es que  existe un fuerte malestar entre la población tras casi 30 años de gobierno despótico y autoritario. Y que está vez los manifestantes no se van a conformar con vagas promesas en torno a mejoras económicas o aperturas políticas. El mensaje que los manifestantes están lanzando estos días en las calles de buena parte del mundo árabe es que quieren un cambio en profundidad (y no simples retoques cosméticos para que todo siga exactamente igual). No quieren reemplazar a Mubarak por otro Mubarak, pero tampoco por Suleiman ni por Amr Musa ni por ninguno de quienes han manejado los hilos del Estado en los últimos cincuenta años y se han apoderado de sus recursos.

De ahí el escaso margen de maniobra que tienen los gobernantes árabes. ¿Qué pueden hacer? ¿Cambiar unas caras por otras dentro del partido gobernante que detenta el monopolio político? ¿Anunciar una mayor democratización del régimen? ¿Prometer subsidios para los productos básicos? Todo vale con tal de mantenerse en el cargo durante unas cuantas décadas más... La reacción de los gobernantes muestra a las claras su desconexión con los problemas cotidianos de sus poblaciones y, sobre todo, evidencia que han perdido cualquier contacto con la realidad. La designación de Omar Suleiman, el temido jefe de los Servicios de Inteligencia, como vicepresidente (y virtual heredero) muestra la desesperación del régimen. Ante las revueltas, reforcemos el aparato coercitivo. Obviamente, el nombramiento también forma parte de un pacto con el Ejército para que se mantenga del lado del régimen y no cambie de bando.

En la cadena Al Yazira, Baradei acaba de decir que el nombramiento de Suleiman no cambia nada, porque lo que exige la población es un cambio sistémico y no un mero cambio de caras. Lo que la juventud demanda es, ni más ni menos, un cambio de modelo y una reforma en profundidad de los estados árabes gobernados por las mismas elites desde los tiempos de la independencia o de las revoluciones arabistas. Quieren pan, pero también quieren democracia, libertades y, sobre todo, un futuro mejor lo que implica que se levante el estado de excepción y se acabe con la represión sistemática de todos aquellos que disienten. El mensaje está claro: Basta ya!

1 comentario:

  1. Todo lo que está ocurriendo me parece increíble, y que Mubarak desaparezca de la escena política me lo parece más aún. Supongo que habrá que esperar a ver finalmente hacia donde se dirige el ejército. Si como dices se está intentando que se mantenga del lado del régimen, es porque esta vez no lo tiene claro. Las imágenes de los soldados en los tanques saludando a los manifestantes, y estos aplaudiendo es alentadora. Algunos llevaban fotos de Gamal Abdel Nasser, a ver si la historia se repite...

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