jueves, 20 de enero de 2011

Tormenta política en Líbano

En Líbano siguen las tensiones políticas tras el abandono del gobierno de coalición de Hezbolá y sus aliados cristianos del Movimiento Patriótico Libre de Michel Aoun (el mismo día que el primer ministro Saad Hariri se entrevistaba con Barack Obama en la Casa Blanca). Sin duda la formación de nu nuevo gobierno será ardua, dado el boicot de la alianza 8 de Marzo y la renuencia del presidente Michel Sleiman a la creación de un gobierno débil que no haría más que prolongar la agonía por más tiempo. La inminente publicación del informe elaborado por el Tribunal Especial de Líbano ha azuzado las diferentes entre las dos grandes coaliciones libanesas: la del 8 de Marzo (antioccidental y filoiraní) y la del 14 de Marzo (prooccidental y antiiraní).
El juez canadiense Daniel Bellemare, que preside el TEL, interpreta que las pruebas implican a Hezbolá y a Irán en el asesinato del ex primer ministro Rafiq Hariri. Según parece, el informe también implicaría a Wissam al-Hasan, el actual jefe de la Inteligencia libanesa y anterior responsable de seguridad de Hariri. La milicia chií, por su parte, rechaza las pruebas y considera que se debería investigar la pista israelí. Como demostración de fuerza, Hezbolá desplegó a sus milicias el pasado martes por varios barrios de Beirut, lo que recordó a los eventos del 7 de mayo de 2008.

Para evitar una nueva confrontación confesional, Arabia Saudí y Siria, países que tienen una fuerte presencia en el territorio libanés, plantearon inicialmente una iniciativa de la que no han trascendido detalles aunque el miércoles Riad abandonó su mediación debido a fuertes discrepancias con Damasco. También Qatar y Turquía están mediando activamente, con la presencia del primer ministro qatarí el jeque Hamad Ben Jasim y el ministro de AAEE turco Davotoglu, para que los diferentes actores políticos acepten dicha iniciativa. La situación es tan explosiva que el príncipe Saud, ministro de AAEE saudí, advertió en la cadena Al-Arabiya antes de abandonar su mediación: "Si la situación lleva a la división de Líbano sería el fin de Líbano como un modelo de coexistencia pacífica entre religiones, etnicas y diferentes grupos. Sería una pérdida para toda la nación árabe".

Como en el pasado, los partidos y facciones libanesas son incapaces de resolver sus problemas internos y necesitan de una fuerte implicación externa (en este caso árabe) para evitar caer en el abismo de la guerra. De nuevo retorna la 'política de los cónsules'.

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