lunes, 3 de enero de 2011

Egipto: atentado contra la minoría copta

El primer día del año, el sábado 1 de enero, un atentado contra la iglesia de los Santos en el barrio de Sidi Bishr de Alejandría provocó la muerte de veinte fieles y dejó un centenar de heridos. Se trata de uno de los atentados más violentos contra la diezmada minoría copta, que según diferentes estimaciones representa el 10% de la población egipcia. Tras los atentados se registraron varias manifestaciones, algunas de ellas duramente reprimidas por las autoridades. El presidente egipcio Hosni Mubarak afirmó: "El terrorismo no va a tener éxito a la hora de desestabilizar a Egipto y la unidad entre cristianos y musulmanes" y consideró que "el atentado tiene el sello de elementos extranjeros". 

El diario egipcio Al-Ahram publicó un comunicado por parte de la Iglesia copta alejandrina en el que condenaba los intentos de dividir la sociedad egipcia. El papa Shenuda IIIl, por su parte, señaló "quienes atacan la seguridad de Egipto son enemigos de los cristianos y de los musulmanes por igual y no quieren el bien, sino sembrar la fitna (guerra civil) en este país".Además, el Papa copto se comprometió a oficiar la misa del 6 de enero en la misma iglesia.

El hecho de que las autoridades egipcias señalen a elementos externos como los responsables de los atentados parece dar por sentado que se descarta la implicación de elementos radicales egipcios. Las autoridades consideran, por lo tanto, que el cáncer yihadista está completamente extirpado y que los grupos salafistas carecen de capacidad de maniobra, tal y como quedó claro en los cables del Departamento de Estado procedentes de Egipto (ver, por ejemplo, la entrada Wikileaks II: Egipto versus Hamas).

¿A quíén se refiere Mubarak entonces cuando habla de "elementos extranjeros"? Hemos de recordar que en una reunión celebrada el 21 de abril de 2009 entre Omar Soleiman y el jefe supremo del Estado Mayor norteamericano, el almirante Michael Mullen, el jefe de la Inteligencia egipcia se quejó de los intentos iraníes de infiltrarse en Egipto y anunció el arresto de una célula de Hezbolá que pretendería perpetrar atentados en suelo egipcio, lo que consideró como una línea roja: “Egipto ha enviado un claro mensaje a Irán: si ellos interfieren en Egipto, Egipto interferirá en Irán, añadiendo que los servicios de inteligencia egipcios habían comenzado a reclutar agentes en Irak y Siria”. No obstante, en esta ocasión la tesis de la implicación iraní no ha sido ni tan siquiera esbozada por las autoridades egipcias.

En cambio, algunos analistas egipcios no han dudado en señalar directamente a Israel y al Mossad, como recoge  Al-Yazira. No es nuevo culpar a los servicios de inteligencia israelíes de todos los males del mundo árabe: echar balones fuera y sembrar teorías conspiratorias suele resultar más cómodo que depurar resposanbilidades y asumir errores. En este sentido merece la pena recordar que, hace algo menos de un mes, el gobernador del Sur de Sinaí Abdel Fadil Susha acusó al Mossad de soltar tiburones en las costas de Sharm el-Sheij para atacar a los turistas y dañar la economía egipcia, tal y como recogió en su día Jerusalem Post. Una explicación bastante más razonable de la muerte de una turista alemana en aguas egipcias puede encontrarse en The Telegraph.

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