jueves, 10 de mayo de 2012

Elecciones en Argelia

El Observatorio Electoral del TEIM publica esta breve reflexión del profesor Rafael Bustos, de la Universidad Complutense de Madrid, sobre las elecciones que hoy se desarrollan en Argelia:

"A pocas horas de las elecciones legislativas del 10 de mayo muchos se preguntarán qué está pasando en Argelia. Un país árabe que, de momento, no está viviendo la Primavera Árabe o que como muchos aquí afirman, ya la ha vivido (en 1962, en 1988…). Los responsables argelinos no se cansan de repetir el lema de estas elecciones  Rabi’ina hua al-yaza’ir, es decir, "nuestra primavera es Argelia". Por ahora no les falta razón, pues la vía de las reformas anunciadas por el presidente Buteflika en abril del año pasado ha neutralizado las protestas de cambio sistémico de algunos sectores organizados en torno al "movimiento 19 de febrero".

No obstante, esto no debería llevar a lanzar las campanas al vuelo. Es normal y comprensible que las autoridades y los ciudadanos quieran evitar todo enfrentamiento, pues el país ha pagado muy cara una larga década de conflicto cuyas heridas no se han cerrado aún. En este sentido, la experiencia vivida por Libia, Yemen o Siria no es en absoluto envidiable y es cierto que también forma parte (aunque no toda) de las "primaveras árabes", de cuyos móviles oscuros se sospecha y en los que se adivina la mano extranjera [...].
La campaña electoral ha sido muy floja en cuanto a la actividad de los partidos y candidatos, a pesar de que una veintena de partidos nuevos fueron legalizados en los últimos meses. Si bien el país disfruta del maná petrolero y gasístico que es visible en muchas infraestructuras, la población está más preocupada de la carestía de la vida y del día a día que de unas elecciones que, pese a ser trascendentales, inspiran confusión. La cacofonía de siglas parecidas, la vaguedad de los programas, las dudas sobre el papel de la nueva asamblea (constituyente o no) vienen a anular las innovaciones de estas elecciones: observación de la UE (presidida por un español), control por los magistrados y cuotas reservadas a las mujeres.

Entre los nuevos participantes se cuenta el FFS, viejo partido socialista de oposición, y rival del partido que lidera el grupo heterogéneo del boicot, el RCD. Este partido, junto a un sector de la prensa francófona, los sindicatos autónomos, la Liga de derechos humanos y una parte de la antigua dirección del FIS (Kebir, Boukhamkham) han llamado a no tomar parte en los comicios. Es más, un grupo organizado en torno al Movimiento Ciudadano reclama la "refundación de la república, la segunda república argelina".

Con todo, el desinterés general pesa mucho más fuerte que estos grupos militantes de la sociedad civil y su eco mediático. Las huelgas en diversos sectores como la educación, la sanidad y la justicia han sido motivo de preocupación hasta su desconvocatoria hace unas horas. De ahí la salida en público del presidente y su discurso en Sétif, precisamente el día en que se cumplen 67 años de la terrible matanza del 8 de mayo de 1945, de una población que reclamaba la liberación, ella también, no del yugo nazi que venía de romperse, sino del yugo colonial francés que ya duraba más de 100 años.

Las elecciones legislativas en Argelia son cruciales porque medirán el termómetro político en Argelia, así como la capacidad de las reformas en curso para enfriar un entorno regional muy caldeado. Argelia busca su propia vía, su senda de cambio y estabilidad, pero el mayor desafío al que se enfrenta será convencer a una ciudadanía descreída (35% fue la participación en las últimas elecciones) de que es el momento de renovar su confianza en una clase política que apenas ha variado en estos últimos años".

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