miércoles, 23 de mayo de 2012

Jamasin electoral egipcio

Hoy arrancan las elecciones presidenciales en Egipto. Pocos esperan que algunos de los dos candidatos más sólidos -Amr Musa y Abulfotoh-consigan el 50% de los votos que les daria la victoria. Habrá que ir, por lo tanto, a la segunda vuelta. La periodista Nuria Tesón publicó, en el último número de la edición española de Foreign Affairs, este artículo "Jamasin electoral egipcio" donde explica el quién es quién de las elecciones.

"Esta primavera Egipto celebra las primeras elecciones presidenciales de la era post Mubarak, fijadas para los próximos 23 y 24 de mayo (con una segunda vuelta prevista para el 16 y 17 de junio),  inmerso en un continuo jamasín. Amer Musa, ex secretario general de la Liga Árabe, y Abdel Moneim Abulfotoh, ex miembro de los Hermanos Musulmanes, se perfilan como ganadores en una contienda que ha dejado fuera al candidato de los salafistas y que en sus primeros días de campaña oficial se ha visto empañada por la muerte de al menos veinte personas que mantenían una sentada frente al ministerio de Defensa [...]. 

En el último mes, además, la pugna por el poder que ha separado a los dos titanes de la escena política egipcia, Ejército y Hermanos Musulmanes, ha ido en aumento haciendo pensar que lo que decidan los egipcios en las urnas será sólo lo que estos les hayan permitido. El proceso para configurar el plantel electoral vigente a dos semanas escasas de iniciarse la votación, ha sido una consecución de tormentas de arena.

A mediados de abril, diez de los 23 candidatos que se habían presentado para concurrir a los comicios quedaron inhabilitados por la Junta Electoral Presidencial. Entre ellos se encontraban tres de los presidenciables con mayor predicamento entre los electores por diversas razones. Omar Suleyman, el jefe de la muhabarat, el espionaje egipcio, que fue nombrado vicepresidente por Hosni Mubarak durante el alzamiento de enero de 2011, parecía la promesa para los mubarakistas y la opción más deseable para el Ejército, por lo que se le consideró su candidato. El argumento para excluirle fue que no había reunido los 30.000 apoyos necesarios para refrendar su postulación. Khairat al Shater, miembro de los Hermanos Musulmanes, que al presentarse rompía la promesa de la hermandad de no proponer un candidato, fue descalificado por sus antecedentes penales. Por último, Hazem Abu Ismail, el predicador, candidato ultraconservador salafista y antiamericano, sufrió una mayor humillación al ser desestimada su candidatura porque su madre poseía la nacionalidad estadounidense (algo que él niega y achaca a una conspiración), lo que según la legislación egipcia le invalida para el cargo [...].
Trece son finalmente los candidatos que entrarán en liza por el asiento del viejo faraón y dos encabezan todas las quinielas: Amer Musa y el doctor Abdel Moneim Abolfotoh, ex miembro de los Hermanos Musulmanes. Aunque la desaparición del candidato salafista, Hazem Abu Ismail y la participación de Ahmed Shafik (que goza de gran predicamento y aglutinaría el voto de los mubarakistas), pueden cambiar ligeramente las tornas o hacer el resultado más imprevisible.
 
El voto islamista ultraconservador ha quedado en el aire, y Mohamed Mursi, presidente del Partido Libertad y Justicia de la cofradía islamista, que se presentaba como recambio para Shater por los hermanos (aunque con menos popularidad), tendrá que ver si es capaz de lograr sus simpatías. El electorado salafista sorprendió al llevar a sus candidatos al 25% del Parlamento egipcio en las legislativas. Con Abolfotoh por un lado y Mursi por otro, el voto islamista podría quedar dividido por lo que el aspirante de la hermandad, que asegura ser el único candidato islamista auténtico,  tendrá que jugar fuerte para ganarse a los ultraconservadores. No pierde el tiempo: en su primera intervención en campaña arengó a los asistentes diciendo: “El Corán es nuestra Constitución y la sharia nuestra guía” [...].
 
La Junta Militar, que en el último año ha reprimido manifestaciones dejando más de 100 muertos y 2.000 heridos y ha juzgado a más de 10.000 civiles en tribunales militares, se ha comprometido a dejar el poder el 30 de junio tras la elección del presidente y la promulgación de una nueva Carta Magna. Sin embargo, la redacción de esa nueva Constitución ha resultado ser una nube de arena que no deja de crecer y hacerse más y más espesa después de que la Asamblea Constituyente fuera disuelta tras el abandono en masa de los liberales que denunciaban el sesgo islamista de los futuros padres del texto [...]".

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