lunes, 6 de diciembre de 2010

Segunda vuelta en Egipto

La población egipcia estaba llamada ayer domingo a las urnas para elegir a 283 de los 508 escaños que tiene la Asamblea del Pueblo (el pasado domingo eligieron a los 222 restantes). Si en la primera ronda, los datos oficilaes hablaban de tan sólo una participación del 35% (fuentes independientes rebajaron el porcentaje hasta el 15%), en esta ocasión los que se sumaron al boicot planteado por la oposición podrían superar el 90%.  
  
Tanto los Hermanos Musulmanes como el partido liberal Neo-Wafd reclamaron el boicot ante el descarado pucherazo del pasado domingo. Al hacerlo no hacían más que dar la razón a al-Gad de Ayman Nur y a la Coalición Nacional por el Cambio de Mohammad Baradei, que desde un principio habían boicoteado las elecciones al considerar que el oficialista Partido Nacional Democrático (PND) no permitiría que ningún otro partido le hiciera sombra en el nuevo Parlamento.
  
La mayor parte de los analistas consideran que el régimen egipcio habría decidido cerrar la puerta del Parlamento a la oposición (debe recordarse en este punto que en las pasadas elecciones 88 candidatos independientes cercanos a los Hermanos Musulmanes consiguieron escaño) debido a que el presidente Hosni Mubarak, de 82 años, pretende nombrar a su hijo Gamal, de 46, como su sucesor. Para ello necesitaría un Parlamento especialmente dócil y acallar toda voz crítica que trate de torpedear la creación de una nueva república hereditaria en Oriente Próximo. Las elecciones presidenciales de 2011 confirmarán o descartarán esta lectura.  
 Durante la jornada electoral, varios candidatos decidieron retirar sus candidaturas debido a la imposibilidad de que sus seguidores pudieran depositar el voto en las urnas. En varios centros de votación, la policía ha decidido simple y llanamente impedir que los votantes se acerquen. Diaa Rashwan, candidato del izquierdista Tagammu, ha sido secuestrado durante varias horas. Varias jueces que supervisaban el proceso electoral se retiraron de sus puestos ante la magnitud del fraude.

Amr Hashem Rabie, un analista de Al-Ahram Center for Political and Strategic Studies, considera que las elecciones han sido una "farsa" y una mera batalla entre las distintas facciones del PND. Para Rabie, dicho partido se hará, al menos, con el 97% de los escaños de la nueva Asamblea, lo que devolverá a Egipto a la década de los noventa, cuando los partidos de la oposición boicoteaban sistemáicamente las elecciones por la ausencia de unas mínimas garantías democráticas.

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